4 de enero de 2015

19 días y 500 noches - Concierto Barcelona


19 días y 500 noches - JOAQUIN SABINA

Estas breves lineas no pretenden ser una crónica de un concierto. El que fue un gran seguidor de todas sus letras, sus conciertos, sus entrevistas… no pueden ser muy objetivo. 




Poco más de 15 años han pasado para volver a encontrarme en directo con sus temas. El 22 de diciembre del 2015 en el Palau de Sant Jordi, Barcelona. 
19 días y 500 noches, probablemente uno de los mejores trabajos de Joaquin Sabina y con toda seguridad el que le ha dado más popularidad. Ahora lo utiliza como excusa para lanzarse a una nueva gira.
En este enlace podréis escuchar sus propias palabras donde nos explica sus razones.

Aunque siempre quiso ser un rockero, y nos convocó en un gran recinto, el Palau de Sant Jordi, su espíritu de cantautor “obligó” a sentarse a todo el mundo, que no pudo remediar en determinadas ocasiones levantarse de sus asientos para darle su merecida ovación.
Me gustaría poder recordar algo del concierto de hace ya 15 años y poder compararlo con el recientemente vivido, pero lamentablemente ha quedado casi borrado de la memoria y solo me queda como testimonio su impersonal entrada.
En este último concierto a sus 65 años, habiendo pasado por un ictus, una depresión (de la que nunca se acaba de salir), se mostró pleno de energía o al menos la energía que se le supone a una persona de “cierta edad”. 
19 días y 500 noches le ha dado la oportunidad de realizar una nueva gira. Su disco más redondo y que probablemente supuso un punto de inflexión en su carrera musical. (En mi caso, pasé de tener toda su discografía a mirar de reojo sus siguientes trabajos).
La noche la cerró con su hermano y uno de los hijos de Barcelona, Joan Manuel Serrat.



El grupo formado lo tiene todo, un gran nombre con sus grandes letras, una voz rasgada de blues blanco, buenos músicos, donde 3 de ellos le han durado más que sus mujeres, y un público entregado. Nada puede salir mal, solamente el peso de la responsabilidad y sus achaques, como le paso en el reciente concierto de Madrid donde se tuvo que retirar 30 minutos antes de acabar.

Un gran concierto en definitiva, aunque esperemos que la próxima ocasión se anime a escoger los grandes temas de su repertorio que son muchos (sobre todo hasta el disco de 19 días y 500 noches) y podamos disfrutar de él, quizás en un formato un poco más pequeño. Aunque Sabina siempre quiso llenar grandes espacios, los pequeños los abandonó con La Mandragora y los continua visitando el gran maestro Javier Krahe.

Como breve anécdota, como si de una letra de Sabina se tratara, al acabar el concierto, salí por la parte de atrás de la montaña de Montjuic y mientras mi GPS me devolvía al camino del señor, me encontré con un sevillano perdido, un tanto excitado en alcohol, al que no pude otra cosa que amparar y subir al taxi, dejarlo en Pl. Espanya, donde emprendería su camino a Sants y de allí a Sevilla. Me preguntó cuanto le debía y le dije que entre seguidores de Joaquín estas cosas no se cobran. Me cito para la próxima feria de abril, en la caseta “x” y que preguntara por …(?).
Si de rebote y por cosas del azar lees estas lineas, te deseo lo mejor y te cito para el próximo concierto de Fito.

Me despido de este breve relato, con la letra de unos de los temas que más me llegue de su disco 19 días y 500 noches:


Este bálsamo no cura cicatrices,
esta rumbita no sabe enamorar,
este rosario de cuentas infelices
calla más de lo que dice
pero dice la verdad.
Este almacén de sábanas que no arden,
este teléfono sin contestador,
la llamaré mañana, hoy se me hizo tarde,
esta forma tan cobarde
de no decirnos que no.
Este contigo, este sin ti tan amargo,
este reloj de arena del arenal,
esta huelga de besos, este letargo,
estos pantalones largos
para el viejo Peter Pan.
Esta cómoda sin braguitas de Zara,
el tour del Soho desde un rojo autobús,
estos ojos que no miden ni comparan
ni se olvidan de tu cara
ni se acuerdan de tu cruz.
No abuses de mi inspiración,
no acuses a mi corazón
tan maltrecho y ajado
que está cerrado por derribo.
Por las arrugas de mi voz
se filtra la desolación
de saber que estos son
los últimos versos que te escribo,
para decir "condios" a los dos nos sobran los motivos.
Esta paya tan lejos de su gitano,
este penal del Puerto sin vis a vis,
esta guerra civil, este mano a mano,
estos moros y cristianos,
este muro de Berlín.
Este virus que no muere ni nos mata,
esta amnesia en el cielo del paladar,
la limusina del polvo por Manhattan,
el invierno en Mar del Plata,
los versos del Capitán.
Este hacerse mayor sin delicadeza,
esta espalda mojada de moscatel,
este valle de fábricas de tristeza,
esta espuma de certeza,
esta colmena sin miel.
Este borrón de sangre y de tinta china,
este baño sin rimmel ni nembutal,
estos huesos que vuelven de la oficina,
dentro de una gabardina
con manchas de soledad.
No abuses de mi inspiración,
no acuses a mi corazón
tan maltrecho y ajado
que está cerrado por derribo.
Por las arrugas de mi voz
se filtra la desolación
de saber que estos son
los últimos versos que te escribo,
para decir "condios" a los dos nos sobran los motivos.


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